Sobre unas líneas de El hombre duplicado, de Saramago

Leyendo un libro de Saramago acabé subrayando este párrafo que quiero compartir, que habla de algo que nos es tan familiar, las palabras. Curioso cómo jugamos continuamente con ellas, pero sólo algunas nos llaman para averiguar su significado… Sin embargo, quizás contradiciendo al narrador en este libro, diré que aquellas palabras cuyo sentido y significado creíamos saber sin niguna duda, pueden llegar a hacer aguas y ponerse en cuestión… Incluso haciendo que de pronto amemos el rape (quien haya leído el libro entenderá a qué viene en este momento la aparición de este pez en el escrito).

«Extraña relación la que tenemos con las palabras. Aprendemos de pequeños unas cuantas, a lo largo de la existencia vamos recogiendo otras que nos llegan con la instrucción, con la conversación, con el trato con los libros y , sin embargo, en comparación, son poquísimas aquellas de cuyos significados, acepciones y sentidos no tendríamos ninguna duda si algún día nos preguntaran seriamente si las tenemos. Así afirmamos y negamos, así convencemos y somos convencidos, así argumentamos, deducimos y concluimos, discurriendo impávidos por la superficie de conceptos sobre los cuales sólo tenemos ideas muy vagas, y pese a la falta de seguridad que en general aparentamos mientras vamos tanteando el camino en medio de la cerrazón verbal, mejor o peor nos vamos entendiendo, y, a veces, hasta encontrando» José Saramago en El Hombre Duplicado.

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