Cuerpo y Psique (dualidad mítica)

El cuerpo se construye con un otro, en relación. Las primeras experiencias del bebé con su cuidador, en este cuerpo a cuerpo, serán fundamentales para su desarrollo y para su estructuración subjetiva.

 

A través de una impresión sensorial es que surge la primera huella mnémica, huella psíquica, y ocurre ya antes de nacer a partir de las experiencias de la vida intrauterina.

Cuando hablo de huella mnémica me refiero a la impresión, marca, rastro… que queda en nosotros de la experiencia. Una huella es lo que permanece después de un suceso que pasa, es algo que ha estado ahí y ya no lo está. La huella mnémica sería la forma bajo la cual los acontecimientos se inscriben en la memoria. Así, el primer acontecimiento psíquico, lo que del mundo primero queda representado en la psique, proviene de una impresión sensorial. Y es sobre estas impresiones, a partir de estas huellas, que se irá conformando el aparato psíquico.

Cuando nace el bebé, necesita de un otro que le resuelva diversas necesidades biológicas fundamentales para preservar su vida, esto es algo que evidentemente nadie cuestiona. Sin embargo también son fundamentales otras necesidades que tienen que ver con la relación con otros humanos, llamémosle a éstas «necesidades afectivas». Existe controversia teórica acerca de cómo surgen en el bebé estas necesidades, pero más allá de las discusiones sobre su origen, hoy en día es evidente que para el ser humano esta necesidad del otro, que en un primer momento es sobre todo de la madre -u otra persona que ejerza esta función-, y la relación que se establezca, este vínculo primordial, es fundamental para su desarrollo psíquico. Está comprobado que una satisfacción material de las necesidades vitales, sistemáticamente desprovista de esos intercambios sensoriales y afectivos, puede conducir al hospitalismo o al autismo, o incluso a la muerte.

Podríamos preguntarnos ¿en qué medio encuentra el bebé afectividad? Y podríamos dar muchos ejemplos: en la sonrisa, en la suavidad del contacto, el calor del abrazo, en la solidez del transporte, el acunamiento, en la disponibilidad para dar el alimento, en la mirada, en los cuidados, la compañía… Nos encontramos aquí ya no en el registro de la satisfación de las necesidades vitales sino en el de la comunicación (preverbal) sobre la que el intercambio de lenguajes se apoya, aunque esta comunicación al comienzo se dé sobre todo a través de los cuidados que se le profieren al bebé. Es a través de esta afectividad, de esta comunicación, de este intercambio, que se da en el cuerpo a cuerpo con un otro, donde uno irá constituyéndose como persona. Viene al caso rescatar la diferencia que establece Winnicott entre sostener físicamente a un niño (handling) y sostenerlo emocionalmente (holding), ambos necesarios para el desarrollo del infante y cuyos modos irán construyendo su psiquismo de una forma para cada uno peculiar.

Con los cuidados que se le dan al bebé: estrecharlo entre los brazos, acariciarlo, bañarlo, frotarlo, moverlo, masajearlo… se establece un primer vínculo, que inicialmente es perceptual y corporal. Este yo corporal es el paso previo necesario para la organización posterior del pensamiento y la palabra.

Didier Anzieu conceptualizó el término Yo piel para hablar de un estadio del ser antes de que hubiese palabras y donde la corporalidad es la primera realidad consciente. Se refiere al Yo-piel como “Aquél Yo que contiene los contenidos psíquicos a partir de la experiencia en la superficie del cuerpo”. Winnicott también reconoce una entidad que sería el equivalente al Yo-piel de Anzieu y que llama el psique-soma. Piensa que inicialmente el Yo del bebé se fundamenta en experiencias físicas, y sólo con el tiempo a esas experiencias se les atribuirá una característica emocional, psicológica o social. Este psique-soma se refiere “a la elaboración imaginativa de las partes, sentimientos y funciones somáticas, es decir, al hecho de estar físicamente vivo”.

Podemos decir con todo esto, que no nacemos con un cuerpo psíquicamente hablando, que es algo que se construye en relación a un otro. No se nace teniendo un cuerpo, el cuerpo hay que hacerlo. Cuando el bebé mueve sus manos, no sabe que las manos que mueve son suyas, será en relación con un otro primordial que irá construyendo la propia imagen y la imagen de un cuerpo unificado.

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